-Los bordes desgastados de una mesa, y sobre esta, un Cementerio lleno de colillas. Siempre hay que dejar una puerta abierta a la esperanza. Pero lo que la gente no sabe es que este cuarto no tiene puerta, no se accede a él de una manera convencional. Apenas iluminado por una ventana que debería llamarse rendija, porque eso es lo que es. Hace frío en invierno, y me sofoco en verano. Por eso la esperanza nunca me visita, conoce los riesgos de una habitación sin puertas. Quizás se asome por la rendija y salte al vacío, o quizás vacile entre este pequeño universo que es mi cuarto y la vida de ahí afuera, porque es eso lo que hay tras estas paredes.
Decide: envejeceremos con arrugas tatuadas en nuestra piel
sábado, 7 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada